Habita tu cuerpo

La mayoría de nosotros sólo vivimos del cuello para arriba. Sólo de vez en cuando sentimos nuestros cuerpos, cuando debemos prestar atención al movimiento o a nuestra postura. Por ejemplo, en una clase de yoga prestamos atención a nuestra postura y equilibrio. Pero habitar el cuerpo de verdad es otra cosa distinta. La mayoría de las personas de los pueblos indígenas tiene la plena consciencia de su cuerpo y, al mismo tiempo, del mundo que nos rodea.

pero en las culturas urbanas modernas damos mucha más importancia a la actividad mental y perdemos el contacto con nuestros cuerpos y con nuestro entorno.

Para empezar, elige un Dragón Después, busca un rato y un lugar donde puedas estar a solas y libre de molestias.

Dedica unos minutos a respirar hondo dirigiendo el aire hacia el vientre al inspirar. Espira despacio y repite el proceso.

Empieza a colorear tu Dragón. Mientras trabajas, empieza por respirar dirigiendo el aire hacia tus pies al inspirar. Procura mantenerte consciente de tus pies y, al mismo tiempo, de la sensación del coloreado. Al principio puedes tener la impresión de estar alternando entre una cosa y otra, pero procura mantener la consciencia de tu Dragón y de tus pies al mismo tiempo.

Mientras continúas coloreando el Dragón, dirige tu atención sucesivamente a tus piernas, a tus rodillas y al resto de tu cuerpo, parte a parte. Dirige luego la respiración hacia cada una de las parte de tu cuerpo, a la vez que sigues coloreando. Procura mantener la consciencia de las partes con las que ya has trabajado al ir pasando a otras nuevas de tu cuerpo. Manténte consciente al mismo tiempo del Dragón y de la sensación del coloreado.

Cuando hayas terminado de colorear el Dragón, dedica algunos minutos a meditar sobre la sensación que te produce habitar tu cuerpo, a la vez que disfrutas de tu Dragón. Procura traer esta consciencia a tu vida cotidiana con regularidad.